9: «Complejos de inferioridad y de superioridad».

El mes pasado, escribí acerca de las prácticas que fomentan la felicidad y el bienestar. Una de ellas es mantener relaciones sociales positivas. Uno de los retos que les di el mes pasado fue:

  • Identifica un lugar en donde vas a practicar relaciones sociales positivas (vecinos, escuela, lugar de trabajo, iglesia, etc.)
  • Identifica algo que disfrutes de ese lugar (las flores de la banqueta, etc.)
  • Todos los días haz contacto con una persona de una manera que transmita bienestar (que bonitos tus aretes, que lindo día, disfrute mucho del sermón de hoy, etc etc…) Se honesto! Si no puedes encontrar algo positivo, cámbiate los «lentes» y enfócate en apreciar lo que tienes alrededor.
  • Practica y sigue practicando, y trata de hacerlo con personas diferentes, aunque sean personas con las que nunca haz hablado.

Después de escribir el blog del mes pasado, me quedé pensando en los obstáculos que encontramos para implementar estas prácticas de bienestar. Una de las cosas que definitivamente dificulta el crear y mantener relaciones sociales positivas, es lo que podemos llamar «complejos de superioridad e inferioridad».

Estamos más familiarizados con el complejo de inferioridad, y el blog titulado «Merezco ser feliz?» describe cómo los pensamientos negativos hacia nosotros mismos tienen un impacto en el desarrollo de una autoestima saludable, en nuestra identidad, y en nuestra habilidad para sentirnos con confianza para relacionarnos con las personas a nuestro alrededor.

Esto es a un nivel personal, y es todavía más complejo si ponemos atención al nivel social, esto es, la manera en que las creencias familiares y sociales tienen un impacto en la formación de nuestra identidad, y tienen el efecto de hacernos sentir inferiores o superiores a otras personas.

Es difícil explicar el origen de estas prácticas sociales que fomentan desigualdad entre los seres humanos, pero si nos enfocamos al continente americano, podemos notar que están relacionadas con la época de la colonización y el imperialismo, en donde los europeos invadieron el continente americano y con el uso de armas y violencia tomaron posesión de las tierras, separaron familias, y usaron a los indígenas de este continente como servidumbre, forzándolos a cambiar su lenguaje y creencias espirituales. Debo aclarar que todavía tenemos comunidades en el continente americano que han mantenido sus creencias espirituales y sus lenguas indígenas, pero como sabemos, son la minoría, y continúan experimentando discriminación por su apariencia física, costumbres, religión e idioma, aun después de tantos cientos de años de la conquista por los europeos.

En Uruguay por ejemplo, las poblaciones indígenas han sido asesinadas y totalmente  eliminadas de este territorio, y la gran mayoría de los residentes de ese país son de origen español o italiano.

Los que hablamos español y vivimos en el continente Americano, es por que nuestros ancestros fueron obligados a abandonar su lengua natal y aprender el idioma español. No es coincidencia que los medios de comunicación sigan reforzando que las personas ricas y «bellas» son las que tienen características europeas. Vean cualquier telenovela o película y notaran como los personajes principales tienen características físicas de los europeos, y la servidumbre tiene características de los indígenas del continente americano. Y no son sólo los medios de comunicación, el poder económico en el continente americano sigue estando en manos de las familias con ascendencia europea, como resultado de la colonización y de la era del imperialismo.

En México, el mestizaje generó diferentes «clases sociales», en donde la regla básica fue y sigue siendo: «entre más español y menos indígena seas, tendrás más oportunidades de educación, tierras, y herencias familiares».

En Estados Unidos, no fue sino hasta 1924  cuando el «Indian Citizenship Act» permitió que los indígenas americanos nacidos en Estados Unidos se les otorgara la nacionalidad estadounidense. Las prácticas de discriminación en Estados Unidos para otorgar visas migratorias continúan, como podemos ser testigos todos los días con la crisis migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos, en donde miles de migrantes de sudamérica y centroamérica han dejado sus países para buscar mejores oportunidades de empleo en Estados Unidos y para escapar de la violencia. También lo vemos con las batallas legales para regresar a los migrantes que se beneficiaron del DREAM ACT «dreamers» la oportunidad de ser residentes, continuar sus estudios y tener permisos de trabajo.

Estas prácticas discriminatorias basadas en «raza»*, nacionalidad y lugar de nacimiento continúan, aun cuando la ley conocida como Immigration and Nationality Act of 1965 establece que ninguna persona deberá recibir preferencia o prioridad o ser discriminada para obtener una visa migratoria debido a su raza, sexo, nacionalidad, lugar de nacimiento, o lugar de residencia. («No person shall receive any preference or priority or be discriminated against in the issuance of an immigrant visa because of the person’s race, sex, nationality, place of birth, or place of residence»).

* Escribo «raza» entre comillas porque es un concepto creado socialmente que no tiene ninguna validez con respecto a diferencias de carácter entre los seres humanos.

Así que no son solo creencias vacías que han fomentado estas prácticas de discriminación, sino experiencias de todos los días que se materializan en la falta de oportunidades que tienen las personas que no son de origen europeo o que no tienen la facilidad de «hacerse pasar» como de origen europeo debido a sus características físicas.

La era del imperialismo continúa estando presente en la formación de la identidad como resultado de estos discursos políticos y por prácticas de discriminación, y se manifiestan en la manera en que nos vemos hacia nosotros mismo, y en la que vemos a los demás. No podemos ser partícipes de un movimiento social que promueva la equidad y la justicia social, si no tenemos la habilidad de mirarnos al espejo y reconocer las características culturales que tenemos que nos ponen en posición de desventaja o de privilegio en esta sociedad.

Las personas que tienen características personales y culturales que les dan privilegios sociales, tienen el riesgo de tener complejos de superioridad, y no hay nada más peligroso para el fomento de una sociedad equitativa y justa, que una persona que tenga privilegios y que ni siquiera esté consciente de ellos. Debo aclarar que los privilegios son normalmente invisibles para aquellos que los tienen, así que la reflexión personal es el primer paso para identificar cómo es que hemos contribuido y seguimos contribuyendo a una sociedad que fomenta la discriminación.

Es una experiencia humana que cuando hay un grupo en mayoría, estos se ven como los «normales» y son los que generan los normas de cómo se debe vivir y de quienes tienen los recursos en ese territorio. En el continente americano, el grupo dominante es: anglosajón, de origen europeo, cristiano, heterosexual, y masculino.

Reflexión:

  • ¿Qué características personales y familiares te ponen en ventaja o desventaja en esta sociedad?
    • Características físicas (raza)
    • Grupo étnico
    • Lugar de nacimiento
    • Género (masculino, femenino, no binario)
    • Preferencia sexual
    • Religión o creencias espirituales
    • Condición económica de tu familia
    • Nivel de educación
  • ¿De qué manera las características que te dan privilegios sociales han abierto puertas para ti o hecho las cosas más fáciles que si no las tuvieras?
  • ¿De qué manera las características como grupo de minoría te han dificultado el acceder a ciertos niveles de educación, trabajo, social, vivienda, créditos bancarios, etc?
  • ¿Cómo te sientes cuando estás con una persona que es parte del grupo privilegiado en este continente americano?
    • Muy cómodo por que estoy en mi elemento
    • Incomodo por que  inconscientemente me siento inferior
  • ¿Cómo te sientes cuando estás con una persona que es parte del grupo discriminado socialmente? Piensa en todas las variables que esto incluye, como características físicas nativas de este continente (indígenas), bajo nivel de educación, pobreza, religión diferente a la católica o cristiana, preferencia sexual diferente, identidad de género, lengua natal etc.
    • Cómodo cuando compartimos características similares
    • Incomodo por que  inconscientemente me siento superior y no me gusta relacionarme con estas personas.

Te das cuenta de cómo estas creencias personales, creadas y mantenidas por cientos de años de prácticas discriminatorias a las poblaciones indígenas de este continente, es algo que si no trabajamos de manera personal genera barreras para crear relaciones personales positivas con las personas que nos rodean?

Las prácticas de auto-observación de nuestras creencias personales y sociales, y de cómo estas influyen en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones con otras personas, son elementos clave para el desarrollo personal y el desarrollo del bienestar.

Espero que hayas disfrutado de este blog, y de que haya generado más semillas de reflexión para tu desarrollo personal, y como consecuencia, el desarrollo de una sociedad que identifique y que no tolere prácticas de discriminación.

Con deseos de bienestar,

Mayumi

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