7: «Aprendiendo a ser FELIZ»

Nadie nace sabiendo cómo ser feliz. Es una habilidad que aprendemos y que requiere dedicación y mucha práctica. Así como hay investigaciones científicas que se enfocan en los problemas de salud mental, también hay personas que se encargan de investigar cuáles son los factores que incrementan nuestra felicidad. En una presentación de Laurie Santos, una profesora de la universidad de Yale, titulada “The Science of Well-Being” o en español “La ciencia del bienestar”, nos presentan los resultados de esta investigación y nos comparten qué es lo que las personas “muy felices” hacen, y cómo podemos incrementar nuestro bienestar.

Como esta presentación es en inglés, aprovecho este blog para compartir esta información en español contigo, y agregar unas semillas de reflexión para tu proceso de desarrollo personal.

¿Es posible ser más feliz?

La respuesta es sí. ¿Es posible sentirse feliz todo el tiempo? No. Esto sería como tener la expectativa de que el cielo siempre este soleado y de un color azul brillante, y de que el mar este siempre tranquilo. Pero sí es posible sentirse MÁS feliz, todo depende de cómo describimos la felicidad. Si entendemos la felicidad como un estado interno de armonía con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, podremos alimentar esta sensación de bienestar, la cual será nuestra ancla de estabilidad emocional aún en los momentos más difíciles.

Imagínense que es como un ancla en el mar, y que cuando el barco está en medio de una gran tormenta, podemos anclar y saber que dentro de nosotros podemos encontrar esa paz interna. Eso es a lo que me refiero al bienestar y la felicidad.

Es importante diferenciar la felicidad de la alegría. La alegría son momentos que vienen y van, en los que nos sentimos que todas las cosas están en armonía. Como cuando recibimos una buena noticia, una agradable visita, o experimentamos una situación que nos hace sentir muy contentos, orgullosos, y satisfechos con nosotros mismos o con los demás.

Si las emociones son estados de vibración e intercambios de energía interna y con nuestro medio ambiente, imagínense que la alegría es una nota de vibración alta que nos llena de bienestar, mientras que la felicidad es una melodía armónica continua, que aún con las subidas y bajadas, vuelve a encontrar su vibración de armonía. Alimentar la felicidad nos permite enfrentar las situaciones difíciles de una mejor manera, esto es lo que se conoce en inglés como “resiliency” y en español “resiliencia”: la habilidad para sobreponerse de las situaciones difíciles.

Este estado de bienestar está al alcance de todos, independientemente de nuestra predisposición genética, experiencias en la infancia, situación económica, credo, nacionalidad, religión, cultura familiar, etc.

Sin embargo, hay algunos mitos hacer de la felicidad, así que vamos a discutirlos.

“Venir de una familia con abuso sexual, depresión, ansiedad, alcoholismo, drogadicción, violencia familiar, etc., determina tu capacidad de ser feliz”

Estudios de los factores hereditarios de problemas de salud mental como depresión, ansiedad, y dependencia a las drogas y al alcohol,  han concluido que SI son hereditarios y se pueden transmitir de generación a generación. Esto es lo que llamamos una “predisposición biológica” de trastornos de salud mental, y la probabilidad de heredar estos problemas de salud es hasta de un 50%. Lo sé, esto no es una buena noticia, porque todos podemos identificar en nuestra historia familiar, y en más de una generación, a personas que han sufrido problemas de salud mental. Podemos quedarnos con esta información y darnos por vencidos(as) de tratar de cambiar estos factores hereditarios, o podemos ver el otro lado de la moneda y pensar que SÓLO determinan un máximo del 50% de nuestra experiencia, y que tenemos el otro 50% para trabajar y hacer una gran diferencia en cómo nos sentimos y cómo vivimos nuestra vida.

Las personas que corrieron con buena suerte en cuestión de factores biológicos de trastornos de salud mental y que no heredaron o que tienen un mínimo de factores hereditarios no están “del otro lado” en cuestión de haber alcanzado un estado pleno de bienestar. La felicidad no es algo con lo que se nace, sino algo que se cultiva todos los días, así como un hermoso jardín.

Imagínense que alguien nació sin esta predisposición biológica, y que le dieron un bonito jardín al momento de nacer. Aun así, todos estamos expuestos a situaciones internas y externas que generan estrés y que causan desequilibrio en nuestras vidas. Ya sea una enfermedad, un accidente, ser víctima de un crimen, una situación de un desastre natural, etc. Todos estamos expuestos a estos eventos, los cuales tienen un efecto en nuestro bienestar. Esto nos lleva al siguiente mito o creencia falsa:

“Experiencias de maltrato, violencia, abuso, etc. ya sea en la infancia o en la edad adulta determinan tu capacidad de ser feliz”

Los estudios científicos de ciencias sociales y neurología han concluido que evidentemente las experiencias traumáticas tienen un impacto a corto y largo plazo en el desarrollo del cerebro, lo cual se manifiesta en las áreas de regulación emocional, de comportamiento, y en habilidades cognitivas. Es verdad que este tipo de experiencias pueden generar estrés postraumático y que tienen un impacto negativo en nuestra habilidad para aprender a ser más felices. Después de hacer muchos estudios de investigación, concluyeron que sólo afectan en un 10%  nuestra habilidad y capacidad para ser felices. En conclusión no determinan nuestra felicidad. Todos tenemos la capacidad de aprender a mejorar nuestro estado de bienestar. Esto es lo que se conoce científicamente como “plasticidad cerebral”, o en términos más simples, nuestra capacidad para cambiar nuestro cerebro.

Si los factores genéticos y las experiencias de vida no determinan mi felicidad, ¿qué es entonces lo que tengo que hacer para ser más feliz?

La palabra clave aquí es “hacer”, por que otro de los mitos de la felicidad es que por «saber lo que es bueno para nosotros las cosas van a estar mejor». Esto es falso. El saber no sirve de nada si no lo llevas a la práctica, y el alimentar la felicidad es una habilidad que se aprende.

Recuerda cómo aprendiste a hacer un oficio, un deporte, o a tocar un instrumento musical. ¿Qué es lo que se requiere para aprender una nueva habilidad?… PRÁCTICA, PRÁCTICA y más PRÁCTICA. Y no es de un día, o de una vez al mes. La mejor manera de aprender algo nuevo es practicarlo todos los días, por lo menos por diez minutos. Así es como “cambiamos nuestro cerebro”.

¿Estás dispuesto(a) a poner en práctica lo que se requiere HACER para aprender a ser más feliz?

Si la respuesta es sí, entonces tienes que hacer un compromiso para dedicar el tiempo y el esfuerzo que se requiere para aprenderlo. Esto es algo que nadie puede hacer por ti, y que tu no puedes hacer por nadie tampoco, así que ojo de caer en la tentación de tratar de hacer a otros más felices… cada persona es responsable de su propia felicidad, por que es un compromiso interno que nadie puede hacer más que uno mismo. Esto te lo comparto como ser humano, y como especialista de salud mental con más de 20 años de experiencia trabajando como terapeuta con niños, adultos y familias. Aún con mis mejores intenciones, no tengo, y tú tampoco, una varita mágica para hacer que las personas sean más felices. Sólo puedo trabajar en el desarrollo de mi propia felicidad, y ser una guía para las personas que quieran aumentar su felicidad. Te puedo decir que hacer para ser más feliz, pero no lo puedo hacer por ti, así como tú no lo puedes hacer por alguien más. No hay pastillas, doctores, pastores, sacerdotes, chamanes, familiares o amigos que puedan cambiar tu nivel de felicidad. Esto sólo depende de ti, y requiere de un esfuerzo constante.

Para no abrumarte con demasiada información es un blog, solo te voy a compartir en este mes las estrategias que se han comprobado como más eficaces para aumentar la felicidad y el bienestar. En el próximo blog te voy a dar más información e ideas para implementar estas estrategias.

  • Mantener relaciones sociales positivas
  • Ayudar a otros
  • Practicar la gratitud
  • Implementar prácticas saludables
  • Aprender a estar presente
  • Dar prioridad a cómo usas el tiempo

¡Nos vemos en la próxima luna llena!

Con deseos de bienestar,

Mayumi Y. Douglass

 

Un comentario sobre “7: «Aprendiendo a ser FELIZ»”

  1. Muy bien y completa la información
    ¡Felicidades!
    Una práctica de la resilencia es ver la perspectiva, por eso estar en contacto con la naturaleza te permite otras formas de observar situaciones humanas y ser más compasiva contigo y con el entorno.

    Me gusta

Deja un comentario